Acompañando voy a Jesucristo en su pasión
que es maltratado y condenado siendo el Hijo de nuestro Dios.
Y una voz que raja el aire con la saeta como una oración a su Señor.
Humildad, Tus manos muestran pasión
y a Tus pies nace un clavel de amor
regado por Tu sangre Señor,
y Tu rostro bendito lo envidia el Sol,
Tu mirada refleja el clamor,
Tu corona de espinas quedó
clavada en el corazón.
Quisiera poder ser
quien liberara a mi Señor
de aquella soga de oro
que mantiene preso del pecador
al más humilde.
Con amor limpiar
Su limpia sangre que cayó
desde Su frente al corazón
de quien lo mira con compasión.
Humildad, a Tu paso enmudecen las almas,
contemplad, por pecado algunos no lo veis,
magestad, que remueve conciencias y las calla,
esencia Santa de Cristo Rey.
Acompañando voy a Jesucristo en Su pasión
donde la Virgen llora junto con su Señor,
de dolor, Reina de Vélez,
la de la Paz.
domingo, 9 de enero de 2011
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