Humildad de Cristo Rey

Humildad de Cristo Rey
Humildad.

jueves, 13 de enero de 2011

Iglesia y juventud

Iglesia y juventud…dos palabras que tal vez mucha gente piense que no concuerdan hoy en día y, desgraciadamente, parece que piensan bien.

La Iglesia es aburrida , es muy antigua, está pasada de moda… son unas de las muchas expresiones que se pueden oír de la mayoría de los jóvenes cuando les preguntas qué es para ellos la Iglesia, nada más lejos de la realidad.

La Iglesia no es el caramelo más apetecible para la juventud de hoy, no le interesa su doctrina, pasa de sus enseñanzas y la consideran una “vergüenza” y una casa de viejos, pero sus esquemas se alejan mucho de lo que realmente es.

Seguramente a la mayoría de estos jóvenes lo que les falta es información y se han dejado llevar por el saber de oídas que se pasa de boca en boca y que tan falso es a veces, pues cuando una mentira da la vuelta al mundo, la verdad aún no ha salido de su lugar de origen. Yo les invito desde aquí a adentrarse en un mundo que puede ser apasionante tanto para un joven como par aun alma de cualquier edad como es el mundo de la Iglesia.

Esta institución no sólo ofrece el culto al público, si te adentras en sus entrañas puedes desempeñar numerosas misiones con las que ayudar a mucha gente y en las que podrás hacer muchos y buenos amigos.

Participando en sus quehaceres no sólo haces el bien al otro, también alimentas tu alma y te sientes más en paz contigo mismo.

La gente de la calle sólo sabe ver lo de fuera, se queja de tanto “materialismo”, que si oro, que si riquezas, que si unas cosas y otras… pero no se dan cuenta de que, tal vez, los materialistas sean ellos, digamos en términos bíblicos que ven antes la paja en el ojo ajeno que la viga en el suyo.

Sí, es cierto, hay riquezas, pero detrás de esas riquezas hay una misión incansable y antigua, desde los orígenes de la Iglesia.
Detrás de lo que ven hay personas que han sacrificado su vida por otras y prefieren vivir en un eterno Vía Crucis para el bienestar del otro, claro, que para ellos no es un Vía Crucis si lo que quieren hacer es eso, la voluntad de Dios, el que los ha llamado.

No terminaría de escribir nunca si quisiera enumerar las múltiples ayudas que la Iglesia ofrece a nuestra sociedad.

Es un hecho muy triste, ver como personas sacan trapos sucios sin saber que ellos también son Iglesia, que la Iglesia no son sólo las órdenes religiosas, sino todos los bautizados, (dato que denota aún más esa falta de información) y que si ven que hay fallos (que por supuesto que los hay puesto que esta institución está compuesta por pecadores) ellos también están llamados a intentar mejorar, como Iglesia que son.

Yo invito desde aquí a los jóvenes, para que se integren en ellas, y cuando conozcan decidan si seguir o no. Claro, que pueden pensar que la doctrina es aburrida, pero eso ocurre si no sientes esa llama, esa chispa que Jesús enciende cuando te toca, pero para eso tienes que dejarle acercarse a ti.

Él llama a tu puerta todos los días… ¿a qué esperas para abrirla?



Rocío Jiménez

domingo, 9 de enero de 2011

Una oración de Humildad

Acompañando voy a Jesucristo en Su pasión
que es maltratado y condenado siendo el Hijo de nuestro Dios.

Y una voz que raja el aire con la saeta como una oración a su Señor.

Humildad, Tus manos muestran pasión
y a tus pies nace un clavel de amor
regado por Tu sangre Señor,
y Tu rostro bendito lo envidia el Sol,
Tu mirada refleja el clamor,
Tu corona de espinas quedó
clavada en el corazón.

Quisiera poder ser
quien liberara a mi Señor
de aquella soga de oro
que mantiene preso del pecador
al más humilde.

Con amor limpiar
Su llimpia sandre que cayó
desde Su frente al corazón
de quien lo mira con compasión.

Humildad, a Tu paso enmudecen las almas,
contemplad, por pecado algunos no lo veis,
magestad, que remueve conciencias y las calla,
esencia santa de Cristo Rey.

Acompañando voy a Jesucristo en Su pasión
donde la Virgen llora junto con Su Señor,
de dolor, Reina de Vélez, la de la Paz.

Una oración de Humildad

Acompañando voy a Jesucristo en su pasión
que es maltratado y condenado siendo el Hijo de nuestro Dios.

Y una voz que raja el aire con la saeta como una oración a su Señor.

Humildad, Tus manos muestran pasión
y a Tus pies nace un clavel de amor
regado por Tu sangre Señor,
y Tu rostro bendito lo envidia el Sol,
Tu mirada refleja el clamor,
Tu corona de espinas quedó
clavada en el corazón.

Quisiera poder ser
quien liberara a mi Señor
de aquella soga de oro
que mantiene preso del pecador
al más humilde.

Con amor limpiar
Su limpia sangre que cayó
desde Su frente al corazón
de quien lo mira con compasión.

Humildad, a Tu paso enmudecen las almas,
contemplad, por pecado algunos no lo veis,
magestad, que remueve conciencias y las calla,
esencia Santa de Cristo Rey.

Acompañando voy a Jesucristo en Su pasión
donde la Virgen llora junto con su Señor,
de dolor, Reina de Vélez,
la de la Paz.